¿Qué es un esguince?

Un esguince o torcedura es la rasgadura, distensión o estiramiento excesivo de un ligamento (banda resistente de tejido elástico que une los extremos óseos en una articulación). Se produce debido a un movimiento brusco o un fuerte giro, que hace superar la amplitud normal.

Los síntomas más característicos de un esguince son dolor, inflamación e impotencia funcional (uso limitado de la articulación).

Los ligamentos, además de ser medios de unión entre los huesos tienen una función propioceptiva muy importante, esto es que envían señales a nuestro cerebro de forma constante para que éste tenga información en todo momento de la posición de nuestros huesos en el espacio y con respecto a los que nos rodea. Los ligamentos, como ya hemos dicho, son medios de unión, sin embargo son bastante elásticos y no tienen la suficiente resistencia para sujetarnos en caso de torcedura o movimiento un poco brusco. Ahí es donde entra en acción la segunda y más importante función de los ligamentos: la de mandar señales a nuestro sistema nervioso para que éste reccione y ponga en marcha la musculatura apropiada para evitar el esguince. Si este sistema falla es cuando se provocan los esguinces.

Los esguinces, además de tratarse con reposo y frío, además de inmovilización en el caso que se requiera, necesitan de un tratamiento por un profesional especializado, ya que es necesario eliminar los bloqueos que se hayan formado como consecuencia del esguince y lo más importante, realizar una serie de ejercicios con el fin de recuperar la propiocepción perdida en el momento de la lesión.